deseos 2026

Queridos Reyes Magos…

Queridos Reyes Magos,

Otros años os he pedido cosas más pequeñas: oportunidades concretas, visibilidad, resultados… Y siempre he sentido que junto con mi esfuerzo las oportunidades la ibais dejando en mi camino.

Este año en cambio, siento que me toca otra etapa y quiero pediros cosas diferentes. Nada material eso sí que es como siempre. Ambiciosas, claro, a vosotros siempre os pido lo difícil, lo imposible, para lo demás ya me valgo yo.

Os pido foco para consolidar lo que ya he construido y está en marcha.

Coraje para mantener mis límites y constancia y orden para mantener el equilibrio de mi energía entre todo lo que me llena.

Tiempo real para estar presente con las personas que amo.

Alegría en cada paso y orgullo por los logros construidos día a día.

Quiero que 2026 sea un año donde mi pasión y mi estabilidad coexistan, donde mis proyectos fortalezcan sus raíces y mi presencia sea completa en todos los ámbitos importantes.

Que nunca pierda la capacidad de sorprenderme, aprender y celebrarlo todo y control para mi continuo inconformismo.

Con la ilusión de siempre,
Patricia.

Cerrando 2016 y construyendo 2017

No tenía para nada pensado escribir una entrada de resumen del año que se ha terminado, ni tampoco de propósitos para el que comenzamos, sin embargo, repasando el blog he descubierto que lo hice en el 2012 y en el 2013 y que no lo he vuelto a hacer desde entonces.

Visto ahora con perspectiva tiene bastante sentido por todo lo que ha ido pasando en mi vida y como ha evolucionado ésta a lo largo de 2014, 2015 y 2016.

Estos tres años también he ido escribiendo cada vez con menos frecuencia en mi blog personal, en mi web sobre Cartagena y en general.

Han sido años en los que mi «vena creativa», mi estímulo o motivación para desarrollar ese ámbito de mi personalidad se ha ido apagando. No siempre por razones malas, no es simplemente que haya estado estresada o preocupada por cuestiones personales o laborales, no es tan sencillo como buscar un ejemplo concreto. Ha sido un largo proceso que creo que terminó apagando esa chispa que convertía escribir en una auténtica necesidad.

Justo ayer escuché en el programa Página2 (de lo mejorcito de la tele pública ahora mismo) que hay dos tipos de escritores: los que escriben para vender y los que escriben para no suicidarse. Sin tomar la cuestión de manera literal, lo entiendo perfectamente, es una auténtica necesidad. Creo además, después de haber entrevistado a muchos artistas, que casi todas las manifestaciones de arte tienen un porcentaje de protagonistas en ambos lados. No es ni mucho menos que yo me considere una artista ¡claro que no! pero al final escribir, aunque no sea ficción, es también un ejercicio de expresión y creatividad como puede ser la pintura o la música

Tiene también quizás mucho sentido que el blog estuviera bastante abandonado hasta la segunda mitad de este 2016. Los que aún no tenéis blog, creadlo, no podéis llegar a imaginar lo que le ayuda a uno mismo a conocerse e incluso llegar a entenderse.

Si estás leyendo esto pero no me conoces o no me conoces mucho, quizás no entiendas nada de toda esta supuesta unión de puntos, pero si me tienes cerca en tu vida seguro que tú también ves como coinciden las fechas.

Repito que no es ni mucho menos que estos tres años haya estado sumida en la más profunda de las depresiones ¡que va! me han pasado cosas maravillosas y cosas muy valiosas tanto a nivel personal como a nivel profesional, pero es verdad que no han sido tranquilos.

Quiero pensar y haciendo el ejercicio de ser consciente (esta vez sí) de cómo escribir y escribir concretamente en este espacio refleja mi situación, que estar escribiendo de nuevo esta entrada de cierre e inicio de año es un síntoma y una señal.

2017, te aviso, he vuelto! 

enfocando

Septiembre: enfocando

Los proyectos empiezan y terminan, eso es lógico e irremediable aunque no todos empiezan y terminan igual ni en las formas ni en el fondo. Lo importante es tener la sensación de que las cosas duran lo que tienen que durar o que al menos lo que nosotros necesitamos que duren. 

A veces nos viene impuesto pero en otras ocasiones tenemos que ser nosotros los que tomamos la decisión de poner el punto y final. Lo alargamos y lo alargamos aunque estemos convencidos de ello y al final con mayor o menor dolor lo ponemos.

¿Habré hecho bien? ¿me arrepentiré? ainsss el eterno sufrimiento del «qué hubiera pasado si…»

Sin embargo, llega un día en que te alegras de haber tomado esa ¿dura? decisión.

Paralelamente, lo más importante de todos los sentimientos que se sienten en esos momentos es sentir que has sido honesto. Honesto contigo mismo, con tus deseos y necesidades, que no te dejaste llevar por la pereza, la irresponsabilidad o por el miedo y también honesto con todas las partes implicadas, con las que lo han sido contigo y también con las que no.

Soy joven pero la vida me ha enseñado por ahora que no hay mayor tranquilidad (y es paso ineludible a la felicidad) que tener la conciencia tranquila y poder salir a la calle con la cabeza alta, saludar con una sonrisa a todo el que te cruces por la calle y a ti mismo delante del espejo.

enfocando

En mi vida laboral he puesto ya varios puntos finales, más o menos importantes, pero a día de hoy creo que todos fueron puestos para mejor. A alguno le volvería abrir la puerta, no creo que pudiera ahora mismo, pero sí más adelante y eso no quiere decir que me arrepienta de haberlo cerrado en su día.

Nuevo curso comienza, nuevos proyectos (¡eso siempre!) y nuevas ilusiones y es posible que también una nueva etapa de equilibrios vitales en la que enfocar bien el objetivo, el único, el de siempre. Todo suma y siempre para mejor pero también hay que ser consciente de que no se puede hacer todo o al menos no todo a la vez, hay que aprender a soltar lastre. 

Como dice el anuncio de televisión..  Si Septiembre es la salida ¿dónde está la meta? Lo único seguro es que está más a delante así que ¡allá vamos!